Aplicaciones

¿Economía colaborativa?

Las aplicaciones de economía colaborativa están suponiendo una disrupción. Estas aplicaciones hacen visible y disponible información oculta hasta ahora. La diferencia de esta disrupción es que hasta ahora, la información era generada y distribuida por los operadores hacia los usuarios. Con la economía colaborativa a través de herramientas digitales, son los propios ciudadanos los que generan y usan la información. Esto está siendo un nicho de negocio para ciertas compañías de comercio de datos. El sector de la ingeniería civil sin embargo, no debería quedarse al margen. Es el más preparado para abordar los problemas de los ciudadanos en materia de transporte, agua, residuos, etc. Las herramientas digitales han de ser consideradas tan esenciales como las infraestructuras físicas. Veamos ahora dos ejemplos de soluciones que permiten ampliar la capacidad de las infraestructuras y su eficiencia a través de aplicaciones. Estas aplicaciones colaboran al desarrollo sostenible al buscar la eficiencia a través del uso de la información que generan los propios usuarios. 

El primer ejemplo es el sector de los vehículos compartidos. Específicamente por su éxito vamos a ver el caso de viajes en vehículos con capacidad sobrante. Es el caso de éxito de Bla Bla car. Un conductor realiza un determinado viaje entre ciudades –por trabajo por ejemplo‐, bien periódica o esporádicamente. Ofrece, en la aplicación, los asientos disponibles, a cambio de compartir los gastos del viaje, y otras personas pueden contactar con él para realizar el viaje compartiendo estos gastos. Los gestores de la aplicación cobran una pequeña comisión y todos ganan. El conductor reduce sus costes así como los pasajeros. La carretera está menos congestionada.


Hay menos emisiones. Hay menos consumos. El viaje es más eficiente. Lo que realmente ocurre es que la capacidad de la vía no la hemos de medir en vehículos, sino en el número de ciudadanos que es capaz de transportar. Aumentando la ocupación del vehículo se aumenta la capacidad de la vía sin construir un solo metro cúbico de pavimento. Además de proporcionar soluciones de movilidad de coste reducido a los usuarios, en realidad se está aumentando la capacidad de las vías y disminuyendo las emisiones. Una segunda opción son los coches compartidos, que se usan entre varios conductores cuando el usuario principal no necesita el
vehículo durante toda la jornada. Para ello se usa una aplicación. De esta manera se permiten los mismos trayectos con menos vehículos circulando. ¿Por qué no han salido estas soluciones del sector de la ingeniería civil?.


El segundo ejemplo de mejora de la eficiencia, la disminución de emisiones y de consumo de tiempo son las aplicaciones de economía colaborativa, referidas al hecho de compartir información sobre el estado del tráfico en tiempo real. Igual que ciertos taxistas compartían su información sobre la mejor ruta a seguir en un momento, dado a través de la interfonía, ahora, ciertas aplicaciones –Como Waze‐, permiten crear una comunidad que comparte información local en tiempo real del estado del tráfico; embotellamientos, accidentes, generando también mapas. Esta tipo de aplicaciones son sin duda –aparte de su posible explotación comercialuna
ayuda al mejor uso de la red, al aumento real de la capacidad de la misma, y a la reducción de tiempos de viaje, consumos, emisiones, desgastes, colaborando en la mejora de la sostenibilidad y la movilidad de la ciudad. ¿Por qué no ha salido esta solución del sector de la ingeniería civil?.


En la economía colaborativa participan los ciudadanos, que son los destinatarios de las infraestructuras públicas. Las herramientas digitales colaboran con los fines de la ingeniería civil. La disrupción digital puede colaborar mucho más al desarrollo sostenible que otras iniciativas basadas en un mayor cuidado en el diseño de infraestructuras. Por tanto, una aplicación, unos servidores, una empresa y unos usuarios son capaces de aumentar
la capacidad de las infraestructuras, sin necesidad de ampliarlas. Estas soluciones deben ser consideradas por el mundo de la ingeniería civil. Además, entre las razones que esgrimen los usuarios de estas aplicaciones no éstan únicamente motivos económicos, sino favorecer la disminución de emisiones.


Es posible que en el futuro más aplicaciones impacten en el sector. Transporte, agua, mantenimiento de infraestructuras,…El Medio Ambiente y los residuos podrían ser un gran campo de desarrollo. Si fueran visibles en una aplicación los residuos de cada empresa, tal vez, a través de una aplicación, otras empresas o recicladoras podrían acceder, de una manera sencilla, a valorizar estos residuos colaborando más a la sostenibilidad.

J. Tomás Gómez, Congreso Internacional de Ingeniería Civil, 2016